No se sabe de dónde viene ó que es lo que causa la atracción sexual por los niños y niñas (no-adolescentes), pero sí parece estar claro que hay más gente predispuesta a crear un clima social pre-delictivo e irracional, que no ocurre en absoluto cuando violan y trafican con mujeres en este mismo país, peor aún, cuando millones de niñas y niños en otros lugares del planeta son fácil presa de gente adulta, desapareciendo, muriendo, siendo torturados y explotados y a nadie de esa misma gente que prejuzga sin preguntar a cualquier persona que parezca que quiere "violar" a niños, le parece importar. Cada persona ha de tener su juicio justo, cuando ha cometido un explícito abuso contra un niño ó niña, máxime absurdo resulta si esa personita es su propia hija. También ha de resolverse –si no está resuelto socialmente y en la prensa- si el acusado (mejor dicho, el linchado social y mediático) mató a la niña por cuya muerte se le acusa, ó se mató accidentalmente ella, como consecuencia de alguna anormal acción del acusado hacia la niña, con lo cual, la causa de la acusación cambia, aunque empeora en cuanto el acusado decide esconder el cuerpo, por miedo a la justicia y al linchamiento social.
Pero nadie se atreve a preguntarse y preguntar acerca de las causas y motivos, como he mencionado, de un fenómeno psicológico de muchos individuos que no es nuevo, aunque nos los parezca, como consecuencia de las tecnologías de la comunicación y de la información actuales, sino, que viene desde siempre, aunque, podría estar agravándose precisamente también, porque los medios de comunicación y los trastornos del individuo y de la colectividad, causados por tanta confusión y manipulación doctrinal o conceptual, década tras década, siglo tras siglo, más el salvaje afán de lucro de la sociedad y el gusto por la morbosidad de nuestra época, favorece más la confusión acerca de los sentimientos y de las emociones, las cuales derivan en ese mencionado agravamiento.
Por otra parte, y como decía al principio, mucha gente parece esconder algo relacionado con sus propias emociones, cuando se manifiestan abiertamente de forma pre-constitucional y cavernícola, ante un caso ó supuesto caso de violación, tocamientos u otras formas de relación forzosa ó incoherente con los sentimientos de un niño/a, así como con la pornografía infantil, pues, aunque la excusa sea -por su puesto-, que se trata de un ser quien por su corta edad, resulta más vulnerable a la atracción anómala y agresiva de esos adultos –aunque también se dan casos de menores, adolescentes-, lo cierto es que hay mucho de esconder ante los demás, no se sabe bien qué, escudándose ó disimulando con una solidaridad exaltada ante uno de esos casos y es, precisamente, porque hay una exageración, explicitada ó en la intimidad, a la vez que confusa y contradictoria del sentimiento sexual y es, por todo esto, que la sociedad tiende a asustarse sin ser culpable de nada.
De nada, excepto de consumir y apoyar, de ser cómplice directa e indirectamente, de esa especie de campaña de hiper-explotación del tema sexual mutua entre la "calle" y los medios de comunicación, como si no hubiera otros sentimientos y sentidos que el sexual, de ahí que haya un "horario infantil" y uno de "adultos", porque parece que el tema sexual sea una novedad que haya venido con las tecnologías del siglo pasado y el actual y que los espectadores no se hayan satisfecho todavía. Y de ahí también, de esa hiper-explotación y mangoneo permanente de los sentimientos, unos para dirigirlos al sexo puro y duro y otros para mantenerlos secuestrados en determinadas doctrinas, que se produzcan todo tipo de anomalías; las que más acusa la gente (el presente tema) y otras que tarde ó temprano van saliendo a la luz, aunque con cierta discreción, por no tratarse de "menores".
Una de tantas consecuencias de este acuse y del mencionado exaltamiento, es que la gente tenga predisposición de ver "violadores" hasta en la sopa y a veces actúa al margen totalmente de la ley y de la democracia, sin dar lugar alguna al pensamiento, a la razón, pero, lo que no se esperan nunca, es que los verdaderos "violadores", terminen siendo quienes menos lo esperaban; sacerdotes, pediatras, algún familiar, su pareja o en otras condiciones y actividades, e incluso, ellos mismos podrían ser vÍctimas de esa desconfianza por parte de otras personas como ellos ó ellas, por el mero hecho de tener un gesto de cariño hacia un niño ó niña, sin tener la menor intención sexual, ni le pasara por la cabeza esa realidad, en ese momento.
Los gobernantes no son menos, pues, también tienen algo de "miedo" si no tratan este asunto de otra manera que no sea la judicial, la policial y la médica-agresiva, es decir, la que resuelve los "problemas" a base de medicamentos y de otros métodos que recuerdan a otro tipo de regímenes ó películas de futuristas ó de ciencia ficción, pero de forma "suavizada", con el "consentimiento" del "enfermo". Porque si trataran de forma humana el problema, con la colaboración de los propios "enfermos", buscando el origen de esa inclinación (hablamos, por si se han despistado los lectores, de la inclinación sexual hacia los niños, en especial, los casos agresivos) y tratar humana mente –no médicamente- de solucionar y prevenir ese origen, entonces, quedarían como cómplices de ellos, algo así como "vota, vota, vota, (...) quien no vote", es por esto, que los gobernantes, la Justicia y la fuerzas de seguridad, junto a los periodistas, dan alas a una sociedad justiciera y del linchamiento, en vez de dar ejemplo de progreso. Progreso, no de la tecnología y las infraestructuras, sino, el progreso que no evoluciona; la del entendimiento, la del diálogo, la del preguntarse qué pasa con esto y lo otro, qué podemos hacer para mejorarlo, la de ir más allá de todo, sin caer el la ceguera y la pre-delincuencia que está bien arraigada en nuestro país, el país de las y los bestias, del cazurro y la cazurra, del nene "guapo" y "valiente" y de "mucha niña mona, pero ninguna sola",... "luces de colores y nada de comer".
--Caminante social—

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