A este país le hace falta un cambio radical, para acabar con tanta soberbia, clasismo y prepotencia ó altanería; ¿un golpe de estado?, ¡no!, de izquierdas no existen generales que se atreviesen a ello, de derechas,... ya sabemos en este país lo que es y lo que fue. ¿Una invasión?, ¿de qué país ó cultura?, un país ó una cultura determinada, sólo traería más conflicto. Pues, la solución sería una selección y auto-selección de gente que aportasen aires nuevos y frescos a la rancia, necia y cargada humanidad, estancada –pese a la inmigración de hoy- en un mar de miedo, contradicciones y autoritarismo. Porque la inmigración, digan lo que digan, no termina de traer los cambios que muchos esperaban y esperan (esperamos) todavía. En cambio, sí sería necesario esa invasión de la que hablo, compuesta de gente libre, cordial, respetuosa, sincera y alegre, con verdaderas iniciativas sociales y medio-ambientales, de forma discreta, respetuosa y autosuficiente, "invadiendo" este país, introduciéndose en las vidas de mucha gente, para hacerles ver, poco a poco, que hay otro mundo en ellos, que ha de aflorar, para que haya confianza y armonía compartida con el esto de la gente, sin que tuviesen que olvidar sus arraigados credos ó conceptos en los que se les educó desde niños. Un cambio que sería felizmente compartido por todo el mundo,...
¡Ha!, ¡ya he vuelto a poner los pies en tierra!,... ¡que se vaya al # infierno la gente!, ¡sálvese quien pueda y como pueda!, ¡no necesito a nadie!, ¡me abriré paso por la fuerza!, ¡aunque tenga que tumbar como sea a quien se ponga en medio!
--Caminante luchador nato--

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