Observo y vengo observando, que muchos padres están tan convencidos en que su religión y afines es la "perfecta", a lo que hay que dedicarse, que no dudan en introducir a sus hijos, fuese la edad que fuese, en sus credos y rituales, aunque ellos -los hijos- no tengan idea de qué va la cosa y no lo necesiten. Pues, es el adulto, y no el niño, es el que "necesita" creer en algo y practicar rituales y doctrinas, no los niños, es más, muchos niños terminan con problemas psicológicos cuando son adultos y mucho más cuando son todavía menores, además de que se les crea, desde muy jóvenes, una especie de ego que les impide conocer que hay otras cosas, otras opciones y puntos de vista de la vida, los sentimientos ó de sus "dioses". Es, por tanto, que la ley actúe con inmediatez en este asunto, para obligar a los padres a no inmiscuir ni directa ni indirectamente a sus hijos en credos ni rituales alguno y que sean los mismos hijos los que decidan, una vez tengan la edad de 16 ó 18 años y sin influencia, ni imposición de nadie, qué quieren y qué practicar.
Caminante de la justicia02 julio, 2008
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