El personaje de actualidad en Austria, cuyo nombre no recuerdo y no tengo tiempo ni ganas de andar buscando, hizo algo cuyo calificativo no existe ó no alcanza a su magnitud. Lo que me sorprende, es que su esclava hija, no se atreviera en todo ese tiempo -más de dos décadas- a escapar, pese al posible riesgo de perder la vida, bajo las amenazas de su violador. Como siempre, algo termina fallando con el transcurrir el tiempo y es que tantos y mayores hijo-nietos (ó nieto-hijos) y cada uno con sus necesidades de salud, de moverse, de vestir, alimentarse, etc., terminara por delatar le, aunque haya pasado décadas, demasiadas décadas. El estado de su hija-esclava sexual, no puede ser nada natural, nada bueno, para ella misma por el resto de su vida y qué preguntarse por sus hijo-nietos, ¿quién reparará tanto daño?, ¿cómo situarlos administrativa y legalmente a sus descendientes?. Ahora surgen nuevos riesgos, causados por odios de quienes gobiernan y por sus gobernados, como el de intentar "prevenir" este tipo de experiencias, tratando de coartar las libertades y vidas privadas de la gente, las cuales pueden ser malinterpretadas personal ó ideológica por sus "grandes hermanos" y causar daño injusto a otras personas, a las que se elijan, por error e histerismo -aunque la excusa fuese un simple acto de afecto- como cabezas de turco o seres de experimentación. En cambio, algo habría que hacer, pero no sólo en cuestión de penas y leyes, ha de extenderse al ámbito social, cultural, educativo y, hasta el familiar y el privado de cada persona y grupo de personas, para tratar de entender por qué ocurren estas cosas y cómo debemos comportarnos con nosotros mismo y con respecto a la sociedad en general. Lo mismo ocurre con las personas que tienen explícita y obsesiva tendencia sexual con los niños, a los cuales, no se les respeta su voluntad, como si de meros juguetes u objetos sexuales se trataran y actuando egoísta y violentamente, incluso, si no hubiese sido su intención de que murieran por accidente mortal, como consecuencia de sus actos. Una posible alternativa de evitar que estas desagradables experiencias vuelvan a ocurrir, sería que la gente se comunicara y ayudase con más frecuencia unos con otros, vecinos, familias, amigos, compañeros, para entenderse mejor, dialogar, aportar ideas y sugerencias, organizar actividades conjuntas, pero sin llegar a agobiar a nadie. Con todo, siempre habrá alguna pequeña sorpresa, donde alguien salga herido ó forzada, entonces, para esto está la justicia, el cual, con razón, sosiego y profesión, deba penar al infringidor ó infringidores del daño y compensar a los/las damnificados ó dañados.
Juancarlos, el Juez.
08 mayo, 2008
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