Cuando me dijo un amigo que busca una chica para compartir su casa, lo primero que pensé es lo mismo que suele pensarse (sin explicitar) en un país como el de aquí, pero antes de que él se explicara, yo sabía porqué tiene que ser una chica y no un chico, pues, puestos a pensar mal y retorcido, por parte de vecindad y demás entornos sociales, mejor pensar que la quiere para tenerla en la misma cama, que pensar que fuese "maricón" si hubiera preferido compartir la vivienda con una persona del mismo género, pero, la finalidad correcta –en este caso- es para compartir gastos y estar más desahogado por su economía.
El biciclante sin ambigüedades ni torceduras.

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