La perpetua histeria del ser humano, unido a que obedece a ideas y no a la sencillez de la vida, lleva al ser humano a actuar de forma trepidante y absurda como: inseminarse si no se tiene hijos, en vez de disfrutar de la vida sin hijo y otros, en cambio, prefieran adoptar un niño del lugar más lejano y exótico posible, también deberían plantearse la vida de otra manera. ¿No hay realmente niños que adoptar en casa ó cerca de casa?, ¿y qué hay de los cientos de miles de animales que necesitan un hogar en el sentido más amplio y profundo de la palabra?
Juancarlos G. E.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario