Como complemento a un artículo mío reciente, entre muchos asuntos que la sociedad, religión, los gobernantes y políticos, el asunto de la industria del perpetuo holocausto de animales, resulta intocable, como el de la contaminación, el cual si bien ya se le está dando importancia, la vida cotidiana me dice que no interesa. Tampoco se cuestiona la industria de la muerte (armas) ni el del mercadeo de los sentimientos y de las sensaciones, estamos en el mundo del todo vale para... quien sabe qué y resultan intocables, porque, en el fondo y al final del todo, se valora más el dinero y el poder adquisitivo, que los valores que la misma gente defiende con gran hipocresía ó ignorancia. Como siempre.
Juancarlos G. E.

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