Pues la respuesta es muy simple; se espera uno a que el animal muera por motivos naturales y, en vez de enterrarlo ó incinerarlo, se lo cocina, si no hay -por supuesto- algún elemento ó enfermedad en el animal que pudiera perjudicar a la salud de quienes se lo coman.
Juancarlos G. E.
07 noviembre, 2007
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