Además de prohibir el sexismo, las armas, la violencia, el tabaco y el alcohol en la publicidad, les solicito que prohíban también el recurso del sexo, de lo conyugal, del culto al cuerpo –como el de la cirugía estética- de los productos contaminantes, de los productos que provengan de manipulación genética, de los productos y servicios que se hayan hecho ó se estén haciendo a costa de la salud ó la dignidad de algunas personas, pueblos, animales ó del medio ambiente, de aquellos productos que hacen clara apología ó incitación a la violencia todavía legales (los video juegos de guerras, delincuentes, etc.) y, en general, de todo aquello –que es casi todo lo que se vende- que haga creer a la gente, en especial a los niños y adolescentes, que el ser humano no es otra cosa que un trozo de carne, una nuez que segrega pensamientos (como eso tan complejo y relativo que llaman “psicología”), un órgano reproductor cuya función fundamental ó primaria sólo nos acordamos cuando nos aprieta la necesidad, una máquina programada para consumir todo aquello que nos metan sutilmente por los ojos y el oído, así como de todas esas técnicas psicológicas que nos cuelan las falsas, artificiales y contradictorias “emociones” con registros de voz, leguaje corporal, etc., y, finalmente, los excesos tecnológicos de lo audiovisual.
http://tioestasinteresa.blogspot.com
03 abril, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario