“Quien contamina paga”; suena a “el último paga”, de los juegos de niños ó de bromas de adultos, “cada oso será reemplazado por otro”; dicha por una ministra de medio ambiente. Creo que habrá que revisar el concepto de “ecologista”, “medio ambiente” y otras denominaciones afines, ya que hoy en día, cualquiera puede ser “ecologista”, hasta los cazadores lo “son” hoy en día. Yo creía que eso de ser ecologista incluía el respeto y estima por los animales, el reciclaje, tener el agua limpia, gratuita y pública,…pero, ser ecologista se ha convertido en una excusa nueva para justificar la matanza de animales como si fueran objetos “puestos por Dios para servir al hombre”, ó lo que es lo mismo, matarlos según el capricho que tenga el dios supremo terrenal (el ser humano); unas veces porque les molesta –al ser humano- u ocupan “su” territorio, otras, para arrancarles la piel para que presuman de ella unas cuantas miles de personas, otras porque ya no les son “útiles”,...añadamos esas contradictorias ó hipócritas filosofías contemporáneas de los taurómacos -ó taurópatos-, que trata de justificar esa ancestral y ritualista práctica de torturar y matar a los toros (aunque sean “bravos”). Con respecto a la contaminación, al parecer, el tema del medio ambiente se ha convertido -por parte de quienes se presupone que les votamos para que hagan leyes que protejan el medio ambiente- en un asunto de valor económico, así pues, sus soluciones consisten en poner un precio a la contaminación y a colocar parches políticos para ir saliendo del paso.
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03 abril, 2006
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