| Hubo un tiempo en que las fiestas eran para reunirse un grupo de gente; vecinos, familia ó amigos, para celebrar algún acontecimiento del momento ó de otro tiempo, en el que había alegría y naturalidad. Hoy en día, eso que llaman “fiesta” consiste en reproducir mecánicamente una “tradición” por que sí, sin más planteamientos ni preludios, en el que se congregan millones de personas llamadas en todo el mundo gracias a eso que llaman “turismo” para pulular por ahí haber si encuentran ese no-se-sabe-qué, y aprovechar a explicitar -con la excusa de la “tradición” y la “fiesta”- toda la mala educación y la mala leche que se viene ocultando durante el resto del año con la máscara de lo “democrático”, lo “cívico” ó lo “religioso”, con un infierno de detonaciones en todo rincón y momento, perjudicial para todo ser humano y para los animales que conviven con nosotros (pájaros, gatos y perros). Bastaría con un poco de música agradable y bailable, participación real de unos vecinos con otros, algunos invitados ó visitantes y unos pocos monumentos hechos con materiales usados ó desechados y quemarlos sólo con fuego, sin necesidad de echas sustancias contaminantes y dejar la noche para dormir, como siempre se ha hecho. Juancarlos Gutiérrez Escudero |
08 marzo, 2006
La fiesta de Valencia: Fallas
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