Por mucho que alcaldes, presidentes y gobernadores, se esmeren en traer el progreso y la atención social a su pueblo, siempre hay un asunto pendiente que ni ellos mismo intuyen; el bienestar mental y emocional de sus vecinos. Pues, lejos de mejorar cada uno consigo mismo y con los demás, en esos aspectos, el progreso y las crisis, están sirviendo como amplificadores y laboratorios de nuevas y más tipologías de ansiedad y enfrentamientos entre vecinos y entre desconocidos, por el simple hecho de pasar ó residir por el lugar equivocado. Pues, los gobernantes deberían promover y promocionar todas aquellas iniciativas –previo estudio por un equipo de gente de actividad diferente y neutral y contando con las sugerencias de sus propios conciudadanos- que ayuden a crear un estado individual y social agradable, de paz, iniciativas y sociabilidad cultural y sincera.
Caminante vecinal

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