"Al parecer, al 'amistoso' psicólogo y médico, no le sentó nada bien que Juan, después de cumplir –por la fuerza- con una injusta y humillante condena de seis meses sin empleo, decidiera, el primer día, darse de baja por depresión. Tanto le molestó, que le llamó a su casa, para decirle que 'no era para tanto' y que regresase a su puesto de trabajo (para que le impusieran otra condena más larga,...*), a lo que Juan, le respondió mandándole a la (...), al tan 'atento' loquero y matasanos de la empresa"
*" (...) A los fascistas no le parecía suficiente con seis meses, obedeciendo sólo a las insinuaciones y comentarios absurdos, contradictorios y enfermizos, de quienes mandaban y ordenaban sobre Juan, incluyendo el amiguito de ellos."
Continúa la venganza de Don Mendo y Montecristo
El Caminante narrativo y de Derecho

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