Va haciendo falta las creaciones de grupos de voluntarios con el objetivo de vigilancia y captura de delincuentes que asaltan una y otra vez pequeñas y precarias propiedades de trabajadores. Delincuentes que aprovechan el aislamiento y la soledad de dichas propiedades para entrar una y otra vez para llevarse lo que encuentran de valor –como un panel solar- y ver, otro día, si se han dejado algo para llevarse, ó para saber por qué ha habido movimiento en la misma y tierra y gravilla (utilizado para reforzar la verja y reparar los daños causados por los mismo en sus anterior asalto). Pues, ante la pasividad de las fuerzas de seguridad en estos casos y la legislación que casi culpa más a los damnificados por causa de los cacos, que a éstos mismos, por salir dañados de las propiedades de aquellos, es necesario lo mencionado, ya que las personas que han invertido sus ahorros en una pequeña parcela y cuyos ingresos dependen únicamente de su empleo, sienten, una y otra vez, la impotencia de no saber qué hacer, después de que sus denuncias son en vano y el horario y el servicio de los agentes correspondientes al lugar, para formular las correspondientes denuncias, resultan incompatibles con las circunstancias, actividad, tiempo y dinero en gasolina del denunciante. Además de no disponer, el mismo afectado y denunciante, de tiempo ni dinero en reforzar la seguridad de su propiedad y que tenga que depender –por suerte- con algo de ayuda de un vecino para dichas reparaciones y refuerzo.
Dedicado a una persona, quien intenta ayudarme pese a su muy ocupada y estresada vida.
El caminante justiciero

No hay comentarios.:
Publicar un comentario