Me asomo a la ventana, de noche, para contemplar el espectáculo de la vida en forma de lluvia y su aire fresco.
Cada vez que llueve en la península, se pierden millones de litros de agua, los cuales, se echarán de menos el resto del año ó de los siguientes años, por no haberse aprovisionado la gente con pequeñas balsas, piscinas, contenedores y grandes barreños, para almacenar directamente esa agua de la lluvia, aunque fuese para beneficio propio de los que lo hicieran. Sin embargo, no faltará las viciadas y absurdas batallas de trasvase sí, trasvase no, desaladora sí ó no. Y, mientras las sequía y el cambio climático no nos afecte de lleno ó dramáticamente, la verdadera preocupación de muchos continuará siendo el fútbol, el chiki-chiki, los toros, los negocios, la misa de los domingos, sus mascletás y el afán clasista y de mofa.

1 comentario:
Triste realidad la de los celtíberos del siglo xxi.
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