Venía detrás, la dejaba espacio para que me adelantase, no parecía decidida hasta que por fin decidió adelantarme, cuando lo hacia, la dije "hola" y ella me respondió sonriente "hola". Cuatro metros después, al estar frente a la puerta de su casa, resbaló hacia atrás, temí por su cabeza, pero, afortunadamente sólo la tuve que ayudar a levantarse con mi brazo bajo el suyo, a lo que ella me correspondió sonriente "grasias" y yo la respondí "cuidado". Continué hacia mi casa, dos puertas más abajo.
Un "hola" que a ella le sorprendió, quizá por ser musulmana, ó porque fuésemos desconocidos uno para el otro, pero lo cierto es que en un pueblo pequeño como en el que me ha tocado residir actualmente, la gente suele saludarse aunque no se conozcan. Pero no sólo esto, también es porque cuando al saludar a ella, saludé a una persona y vecina, no a una musulmana, pues, para mi es antes la persona que la etiqueta que ella se quiera colocar, en este caso, de "musulmana", mostrándose por medio de sus atuendos y ropas tradicionalmente árabes.
El vecino biciclante
19 abril, 2008
“HOLA”
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