Érase una vez, un hijo de papá famoso que ya llevaba demasiado tiempo viviendo gratis, así que alguien le dijo; “tienes que trabajar para ganarte la comida, el dormitorio y las fiestas”, entonces, el muchacho pensó; “¿qué hago?, ¿qué sé hacer?”, y después de largo tiempo pensando a qué dedicarse, decidió aprovechar el apellido de su padre y su fama para dedicarse a lo mismo que él; a cantar.
No le faltaron apoyos artísticos, técnicos, tecnológicos y, por supuesto, el dinero, en consecuencia, no tuvo que esforzarse mucho para ganarse la fama, ya lo tenía, solo que un poco abandonada ó despreciada.
El biciclante del famoseo
22 abril, 2008
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