No hay que ser un "enfermo" para oír voces en nuestra mente, sólo hay que tener un poco de cansancio ó estrés, tampoco hay muchas voces, como les gusta exagerar a algunos. Hay dos tipos de voces; las directas y las indirectas, las primeras son más explicitas, sonoras, en cierta manera parece que son exteriores a nuestra mente las segundas, son menos sonoras, pasan más desapercibidos y pueden confundirse con nuestros propios pensamientos de ese momento, pero tanto las directas y las indirectas son voces que aparecen repentinamente, involuntariamente, en nuestra mente. Hay quien les hace caso a ciegas, doctrinalmente, lo que le convierte en una persona peligrosa, pero hay quien no sabe cómo interpretarlas y acaba olvidándolas.
Las voces pueden ser: premonitorias, advertencias, personales, públicas, interrogativas, palabras desconocidas, frases aparentemente sin sentido, imperativas ó mandatarias, nombres de personas, etc., etc. Las premonitorias las vemos cumplirse de modo igual ó diferente manera de como las esperábamos y otras no las vemos cumplirse. Ocurren en momentos de estrés ó cansancio, físico y psicológico. No hay que ser, como he dicho antes, un sumiso a esas voces, ni crearse preocupaciones innecesarias, mejor dejarlas pasar como meros pensamientos como los demás pensamientos, si acaso, apuntarlas, por si fuera de alguna utilidad, especialmente en el caso de las premonitorias, aunque no sirva de nada.
Juancarlos G. E.

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