Érase una vez, un joven en su pleno apogeo de interés cultural, de hacer ó por participar en actividades culturales y sociales. Un día fue a una reunión donde se cocinaba un proyecto de radio "libre", puesto que había que dar una forma de contacto para que la gente interesada en el proyecto pudieran comunicarse con ellos, un jefecillo, abusó del joven novato por su ignorancia ó inocencia, diciendo a los medios de comunicación su domicilio y de sus padres, de aquel tiempo, sin consultarle, si acaso ofrecería un apartado de correos ó un número de teléfono, pero no, el joven ofreció su mano y le tomaron el brazo entero. De este modo, el jefecillo y sus colegas, se veían libres de posibles persecuciones de la policía política secreta, que todavía funcionaba –ó funciona- en pleno régimen democrático y de derecho. Por supuesto que cuando el joven se enteró que su domicilio circulaba por ahí, en manos de todo el mundo, le sentó como un balazo traicionero y no supo otra cosa que resignarse y dejar pasar el tiempo, con cierto temor de represalias por ser un supuesto "comunista", que participaba en reuniones "clandestinas". De ese proyecto, nunca supo más. Digo todo esto, porque no puede ser casual que le haya ocurrido tantos sabotajes en todos los aspectos de su vida, implícita ó explícitamente y que haya habido tanta gente que le agredieran, le amenazaran y le profesasen tantas calumnias que proliferen y se desarrollen como los virus, tan sólo por buscarse la vida como uno más, tanto en lo económico, como en el plano ó dimensión de los sentimientos, también en las gestiones administrativas. Y es que el comportamiento mental y físico de determinadas ideologías ó credos, está patente y latente en las células cerebrales de la sociedad -cuando no se transmite de padres a hijos-, unas veces como servidores y sirvientes, otras como caciques, mandatarios u otros supremacismos, conscientes e inconscientes, con premeditación ó espontánea, el caso es que está ahí siempre, llámese franquismo ó estalinismo, siempre hay quienes pagan injustamente la perpetua lucha de unos contra otros.
08 febrero, 2008
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