Puede hacerse dos tipos de explotaciones; el que se ve y el que no se ve. De los que se ven ya hemos visto en la calle y a través de los medios, los niños mendigo, los ladronzuelos y los menores prostituidos, pero no se ven los que son explotados en locales comerciales y, quien sabe, en las propias viviendas, como puede ser el caso de un local comercial de chinos en el que la hija de una de las que trabaja allí (empleada ó jefa), compatibiliza el horario escolar con el de la atención a los clientes, por lo que no parece disponer de tiempo para los deberes y el juego.
Sugerencia; investigar los locales comerciales para intentar detectar estos comportamientos y actuar en consecuencia.
Juancarlos G. E.

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