Por experiencia, aunque sea de dos ó tres míseras y escasas experiencias, a lo largo de más de veinte años, puedo decir que, cuando termina los pensamientos, comienza la paz y con ésta, la alegría. Donde acaba los pensamientos, comienza la satisfacción, la paz. Ésto es lo que quiero, esto es lo que queremos todo el mundo, consciente ó inconscientemente, sentir paz, alegría y para esto, es necesario relajar la mente y permitir que eso ocurra.
Aunque no por eso deja de ser necesario resolver asuntos urgentes, en la medida de las posiblidades de cada uno, como la vivienda, el alimento, la salud, etc. pero sin olvidarnos de lo otro, de la paz de uno mismo, el cual, sólo depende de nosotros, de cada persona, de que dediquemos alguna hora al día para relajarnos y dejar que ocurra lo de ahí dentro, que es algo que siempre ha estado dentro de nosotros toda la vida, pero que se nos hace olvidar por causa de tantos conceptos e ideas y malas influencias.
Juancarlos G. E.
03 diciembre, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario