Sí, ya llevamos veintinueve años con la Constitución, veintinueve años de tiras y aflojas entre los nostálgicos del antiguo régimen y los más progresistas. Entre la derecha contradictoriamente democrática y la mediocre izquierda, que piensa más con el sexo que con la razón y las antiguas ó clásicas reivindicaciones. Veintinueve años de falsedad, de hipocresía, de prepotencia, de buenas intenciones teóricas ó en público y de fascismo recalcitrante en la práctica y en la vida cotidiana. De unos artículos a los que habría que añadir una coletilla, como el de la vivienda; “todos los españoles tenemos derecho a una vivienda digna (quien se la pueda pagar)”, ó el de “todos los españoles tenemos derecho a disfrutar del medio ambiente y tenemos el deber de preservarla (pero, el dinero es el dinero y hay que vivir, a cualquier coste) ó (pero, el progreso es el progreso y no puede pararse)”, para que sean más realistas, más a fín con lo que viene ocurriendo en la ralidad española, con PSoEismo ó con PePismo y con una Justicia interesada unas veces y desorientada en otras y una religión "oficial" que continúa imponiendo -aunque con métodos más discretos- sus criterios de cómo tenemos que pensar y comportarnos. Veintinueve años de progreso de cómo lavarnos el cerebro, por medio de la publicidad y el marketing, a los consumidores y espectadores,...
Resumen; día de democracia de boquilla y voto, pero de fascismo, mofa y borreguismo en la práctica.
Juancarlos G. E.
06 diciembre, 2007
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