Si bien es cierto que hay adolescentes que son exageradamente expresivos con el tema del amor ó con el tema del sexo, los cuales terminan siendo sólo bromas molestas ó contradicciones, las palabras del obispo -las cuales he tenido que leer dos veces para tratar de entender lo que decía ó lo que quería decir-, no son otra cosa que otra manifestación más de la confusión social, el cual, lejos de tratarse adecuadamente, sin doctrinas ni tiranías científicas ni religiosas, se oculta, se banaliza, se trivializa ó se tergiversa para salir a la tradicional defensiva, cada cual con sus doctrinas para hacer alarde inmediato y temporal de su odio hacia todo aquel que se salga de la “normalidad” social y afectiva. Después, se olvidará hasta que se publique otra “escandalosa” declaración en público de alguna “celebridad” de medio ó alto nivel ó “reconocimiento”, ó hasta que se publique otro descubrimiento gráfico ó comportamental de abusos sexuales explícitos ó supuestamente implícitos, entonces, vuelta al ruedo y tiro porque me toca, hasta el siguiente capítulo.
Juancarlos G. E.
29 diciembre, 2007
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