Volviendo al tema; el rey tuvo que intervenir, como persona y como participante en la cumbre iberoamericana en Chile, para hacer cumplir dos normas básicas de toda comunicación entre dos, tres ó más personas; la de respetar el turno de palabra y la de guardar las formas de expresarse. Todo lo demás, es hablar por hablar, demagogias y charlatanerías ideológicas, politiqueros y patrioterías.
Añado que suele ser costumbre mala en este país, el interrumpirnos ó atropellarnos verbalmente los unos a los otros en vez de escucharnos y tratar de comprendernos.
Juancarlos G. E.
19 noviembre, 2007
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2 comentarios:
Comparto el fondo del comentario pero no la forma de lo que hizo el Rey que tendría que haber estado más calmado y haber dejado el peso de la discusión en Zapatero. Un saludo. Alberto.
Gracias, es cierto también que perdemos los nervios cuando no conviene, más, si se trata de un personaje que debe estar lo más desapercibido posible en estas discusiones. Saludo.
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