Intuía que el secuestro de Fernanda Fabiola Urzúa, en Canarias, fuese un inmigrante, pero, mi temor iba más allá, pues pensaba que sería un subsahariano, porque desataría otra guerra racista, pero no, fue un colombiano. En algo acerté, aunque más suave la sorpresa fué al no tratarse de lejanía étnica y cultural.
Juancarlos G.E. (Valencia-Elche/Elx)
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