Se murió el padre; al menos le dije una semana antes ó más, que me encontraba en mejor lugar y que no tenía intención de abandonar este lugar de residencia actual, ocurriera lo que ocurriera.
Es tiempo de hacer balance, triste balance; todas las semanas jugaba a la lotería para intentar ayudarnos –a sus hijos- a solucionar nuestros problemas ó deficiencias que dependían del dios dinero. De mi no ha visto más que la desgracia de cambiarme muchas veces de hogar y de tener que depender de los servicios públicos para los sin techo, además de no poder estudiar nada firmemente de tantas cosas que me han interesado. Ni siquiera (este trozo se ha suprimido para no crear más confusión en quienes no leen las cosas tal cual están escritas, es decir, lo que digo, no lo que suele interpretarse que digo) pues, al igual que con todos los demás asuntos de la vida, mucha gente se ha procurado mantenerme al margen de la “normalidad”. A mucha gente le molesta y no quiere comprender -por mucho que yo les explicase- que yo no viviese con el padre ó con la madre, pues, esta sociedad gusta siempre de querer explicaciones para todo y alimentar su ego y de querer tener un “monigote” a quien escupir y del que hablar los más mal posible, aunque por ello hagan uso de su complicada y malévola imaginación, entremezclada con sus ideas y creencias…Lo cierto es que me ha hecho más daño encontrarme en una situación económica, ambiental y demás, el cual no parece acabarse, que el hecho en sí de que mi padre dejara de existir. Pues, no sólo por mí mismo trato de superar todos estos injustísimos obstáculos que me coloca demasiada gente, consciente e inconscientemente con su malevolencia y cacaos mentales, también me preocupaba la alegría ó la tristeza con la que se marchó el padre y con la que se marchará mi madre…Por no alargar más esta agonía de un hijo ya medio huérfano, terminaré dando un consejo a la gente que quieren tener hijos; ¡NO LOS TENGA!, no tenga hijos si no quieren sufrir y hacer sufrir en el futuro a los mismos, adopten animales, que también tiene derecho a una vida digna, como hacía mi padre en sus últimos años, quien llegó a acoger hasta seis perros que algunas “personas” abandonaban, ignoraban ó maltrataban.
En cuanto a los niños huérfanos; la mejor idea es involucrarse en una política común tanto de prevención de tener hijos en condiciones precarias como en ayudar a los que ya están, pero en sus países de origen ó, al menos, en residencias colectivas en el país destino.
10 mayo, 2007
difuntos y huérfanos
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