La ciencia, que sólo cree en lo que ve, especula acerca del comportamiento de los fetos y de los bebés, el cual es sólo aparente, y lo da por hecho, por concluido, su investigación y lo publica ó hace ó deja que lo publiquen otros, para que se sientan orgullosos de haberse ganado el sueldo ó la comisión de su (supuesto) hallazgo. Pero una mente que no descansa, para que el “corazón” sienta y también descubra ó haga descubrir a quien lo posee que también hay algo más en esta vida y en la persona (además de un cuerpo y una mente), es una mente que no tiene paz ni deja que los demás la tengan.
Cuanto más tenemos que hacer ó en qué pensar, menos oportunidad nos damos para regresar a nuestro Dulce Hogar.
Juancarlos G.E.
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