Si yo fuera MUJER, no caería en las redes de cierto tipo de mujer que trata de aprovecharse de la situación de privilegio que están comenzando a vivir el sexo femenino en países occidentales como España, para tratar de causar daño, con ayuda de otros hombres (virilosos, machistas complacientes, hipócritamente paternalistas ó sumisos a la diosa Afrodita) a un hombre al que apenas conozco por un simple cruce de palabras en la calle, trataría de hacer las paces con él ó no le daría importancia. Si viviera en un país de tendencia explícitamente machista y me sintiera agobiada ó con miedo por las leyes de esa cultura, pensaría en aprovechar la mínima oportunidad de escapar a otro lugar, donde, sin embargo, tendría que ocultarme ó cambiar de identidad. Si el hombre con el que me junto es reiteradamente violento conmigo, primero hablaría con él para buscar una solución al conflicto y si eso no fuera suficiente, me alejaría de él y si el asunto fuera expresamente más grave, pediría ayuda al correspondiente organismo ó asociación para solicitar ayuda. Si me han violado, andaría corriendo a detener el posible embarazo, revisión médica, además de la correspondiente denuncia. También, aprendería un arte marcial, como el aikido, que no requiera dar puños y patadas para defenderse, sino, otra filosofía de autodefensa, pues, los puños y patadas lo dejamos para la gente que alardea de “saber” dar puños y patadas y que aprovecha para imponer la ley del más fuerte y el más hábil.
Juancarlos G.E
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