Un hombre fue primero amenazado por otro hombre y después agredido por un tercero por defenderse contra las amenazas del anterior, en vez de vengarse inmediatamente, fue a denunciar a esos individuos. Lleno de odio y sed de venganza, recurrió por Internet a sus contactos, con los que intercambia ó reenvía información relacionado con la solidaridad con los débiles, con los animales y por el medio ambiente, para convocarles a concentraciones contra el taller de la gente de donde partieron las violentas represiones y censura de opinión -cuando sólo solicitaba hinchar las ruedas de su bicicleta-, salvo algún mensaje de tele-apoyo moral, nadie confirmó su asistencia y nadie asistió, excepto él mismo, por compromiso y ocultándose para no ser visto por el amenazador en cuestión y sus amigos-empleados, no por miedo a su integridad físicas y moral, sino, a posibles consecuencias posteriores.
…Es por estas causas que mucha gente acabe recurriendo al ojo por ojo a corto ó medio plazo, personalmente ó por medios de terceros (quien se lo pueda pagar, claro) y es por estas causas que haya gente adquiriendo fama en los medios de comunicación por haber cometido algún acto delictivo por ajuste de cuentas, aunque los medios de comunicación digan otras cosas, cuanto más morbosamente tergiversadas, mejor negocio periodístico.
El fin no justifica los medios, la violencia crea violencia, nada justifica el uso de la violencia, especialmente, cuando dicha violencia proviene de cierto tipo de chusma que goza de plena libertad y autoridad para continuar imponiendo su prepotencia, en cualquiera de sus formas: amenazas, agresiones directas, demostraciones con sus ruidosas máquinas, mofas, etc. y este vulgo abunda por millones, con falsas apariencias de tener una vida “normal”, hasta que uno, inocentemente, se cruza en sus caminos...
Y es por esto que jamás habrá paz en el mundo, mientras que esa gentuza continúe quedando impune, por mucha ley y democracia que haya, más bien lo contrario, hay y habrá mucho más odio -como el de la persona agraviada de la que hablo- pendiente de resolver por causa de ese populacho.
Hay dos odios; el creado por ideologías y el creado por desgracias personales, el primero hay que erradicarlo sin contemplaciones, el segundo, es, lamentablemente, justificable.
Jucge-Valencia
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