11 julio, 2006
Dos días, dos
Dos días para que los peregrinos expliciten su ansia de adorar a alguien, aunque por ello tengan que confundir al máximo cargo jerárquico de su religión con el Maestro de cuyas palabras se fue creando la misma.
Una semana sería necesario para que los peregrinos comiencen a marcharse tratando de negar su decepción por no encontrar algo más en sus vidas.
En un mes, ese alto cargo religioso ó eclesiástico quedaría casi sólo, preguntándose en qué se equivocó, qué le faltó, para mantener eso que llaman “ilusión” ó “esperanza”.
Juancarlos G. E.
EL AUTOR DEL BLOG NO SE HACE RESPONSABLE DE LOS COMENTARIOS PERO SUPRIMIRIA ALGUNO
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario