La lucha librada entre el mundo artificial, de la falsedad y lucrativista, contra el mundo de la salud natural y el respeto al medio ambiente, continúa dando sus frutos amargos; la ortorexia, que aunque se habla de la bulimia ó la anorexia u otros trastornos alimenticios, también se ha nombrado a la gente que decide mirar bien qué alimentos escoger por sus ingredientes y por su origen y procesamiento, como es lógico y legítimo, llamándolos "enfermos". Con respecto al segundo término, la ortocina, que se refiere a la "molécula del enamoramiento", demuestra, una vez más, que esos científicos, que no son pocos, resultan ser agoreros ó aguafiestas de los sentimientos ó emociones de la gente, reduciendo así al ser humano a un mero cuerpo físico, pensante y con patas.
Juan Carlos Gutiérrez Escudero
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